A César David Rincón
Dominaba las fuerzas centrífugas de los vendavales de la existencia… Dominaba la fuerza de gravedad que atrae al hombre sin alas al abismo.
César escogió la noche como refugio…
Marcó sus días con fe perturbada por estas eras terribles… Por el apocalipsis descrita alguna vez por él y sus compañeros. César se erigía noble e intacto del mundo y del submundo que lo rodeaba…
Y se le veía venir delicado por entre las páginas acumuladas de sus espacios dialécticos como si viniera de recorrer dimensiones y fábulas ajenas a este mundo. …Creo que conoció en sus viajes a Byron, y a su perro, por supuesto… A la Diosa Blanca, historia mágica e increíblemente ligada al pensamiento europeo.
Debió conocer de igual forma a los poetas y poetizas de todos los tiempos… Es fácil después de haber hablado con él, imaginarlo sentado al lado de Safo, conversando con Lope de Vega y Góngora y Quevedo… de los misterios de la vida, del amor y de la muerte…
También podía regresar a nuestras tierras con rapidez vertiginosa, casi practicando la omnipresencia, quizás navegaba entre tiempos y no entre espacios. Venía y nos comunicaba sus conversaciones con los Nahuatl, con los Quichés… Con los trovadores de unos y los cantos guerreros de los otros… Con los Incas y con los Mayas… Con los hermosos cantos de sencillez conmovedora de los Yanomami y los Guaraos.
También creo haberle visto en franco debate con Mistral, con Neruda y Vallejo… Con Barnet, con Nicolás Guillén y Witman… Con los poetas colombianos y los nicaragüenses… Con Roque Dalton, con Pérez Bonalde y con Gerbasi… En fin, caminos, espacios y tiempos recorridos por el devastado mundo de los pensadores poetas…
César de seguro, cada noche al compás de su columpio y en su trayectoria, visitaba las dimensiones que luego habitaba en sus adentro mágicamente, sin que la tauromaquia o su pasión por Sadel, interfiriera en su nobleza.
“La poesía es una cosa y el poema es otra. La palabra del poema trae la poesía y la convierte en materia verbal, preserva el momento poético y por ende a la vida. El lenguaje poético, ritmo, armonía, musicalidad: las diferentes formas de inflexión y pausas, respirar la palabra en el poema, hacen que la escritura preserve la vida y que ésta trascienda a su tiempo histórico…
La
poesía, entendida como manifestación del espíritu y de la vida humana,
condensación de lo sublime y lo trascendental en sus espacios reales, no
muere…” Como no muere la sangre y el acto del amor que siembra gentes.
“Así
la poesía a través de la plástica, a través de la música, a través de la danza…
mantiene por encima de los espacios, la vida de los hombres”
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