viernes, 2 de diciembre de 2016

NUESTROS HIJOS

Nuestros hijos
No posan para la foto
Hacen piruetas
ante el flash tarifado
y muecas a la cámara de la tía
Y se ensucian de polvo
las mejillas de estrellas
y no se visten lustrosos
para dejar testimonios

Nuestros hijos
No son impecables
No entienden de postales
Que celebran bienvenidas
Ellos cabalgan por el barro
y no se acomodan para el encuadre
y aprietan los labios ante el lente
que persigue

Nuestros hijos
Prefieren correr por el patio
Y escuchar el ruego
o el grito de los padres
para aquietar el galope
Y soportar el encuadre
de la cámara persistente

Nuestros hijos
No  posan para revistas
No entienden de modelos
No salen en portadas
Prefieren que los atrapen en el vuelo
Y demostrar que el mundo no se posa
Que la belleza tiene pliegues y costuras
Sudores y miradas como pozos
Sonrisas sin tensiones

Ni disfraces ni atuendos
Nuestros hijos
No posan
Nos miran si premeditaciones ni alevosías

Y sonríen para siempre en la foto de familia.

viernes, 19 de agosto de 2016

EL MAESTRO PIVIDAL PADRÓN en Maracaibo
Periplo en búsqueda de no cualquier  ROSTRO…


El profesor Alirio Almao anda en un tributo necesario. Lleno de claves y papeles, fotos y recortes de periódico. Convencido de relatar las verdades y memorias necesarias para abrir brecha...A partir de su visita en la Biblioteca Pública, rememoré el necesario capítulo que me trajo al presente de esta historia compartida...

Tuve la dicha de conocer al Maestro Pividal Padrón, el que nos acercó a "Bolívar en vivo y directo", quien desplegó sus investigaciones sobre El Libertador, como "el precursor del antiimperialismo"... Estábamos en pleno año bicentenario de su natalicio.  Mi padre lo invitó para que en el marco de este evento coordinado por el Instituto de Filosofía del Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad del ZULIA, disertara en magistral estudio sobre Bolívar, Libertador.

No sólo pude sentir su sabiduría y relato, no sólo me acerqué a todo lo expuesto en dicho evento; sino que tuve la dicha de ser una especie de guía patrimonial, en vista de que mi padre fue el organizador del evento, y pude acercarme a las inquietudes de un investigador incansable y empeñado en seguir revelando historias.

Su visita bolivariana en el año 1982, fue clave para la amistad entre mi Padre, la Universidad, nuestros pueblos,  y el valioso aporte de Pividal Padrón al profundo estudio de Bolívar. Pero su visita reveló también la inquietud insaciable del historiador por seguir indagando en nuestra gesta independentista, y al mismo tiempo, descubrir un rostro que para Cuba no existía, el rostro de un héroe compartido, que dio su vida por la libertad continental en tierras maracaiberas.

Asumí la tarea como seguidora de las ideas bolivarianas y martianas, y como miembro del Instituto Venezolano Cubano de Amistad, de guiar al Dr. Pividal por el centro de la ciudad puerto en la búsqueda más etnográfica que histórica, del héroe que Cuba quería reconocer. Caminamos por la Plaza Bolívar, por la Plaza Baralt, por el antiguo Mercado y por el Malecón. Cuba-La Habana-Santiago, se asomaban por las esquinas de la Maracaibo-Zulia-Venezuela…Las mismas voces, el mismo jolgorio, el mismo movimiento la misma espacialidad.

El Maestro entre proclamas bolivarianas y miradas inquietas, entre crónicas y amistad, matizaba sus sudores y solazos con la palabra estudiada y sabia de nuestras gestas históricas. No dudó en atravesar la ciudad-centro guiada por esta joven que tuvo la dicha de conocer de la mano del padre filósofo Delgado Ocando, a grandes figuras de Nuestra América, y entre ellas a este insigne historiador cubano. Pero también tuve la dicha de presenciar la luz de los ojos del Maestro, cuando después de mucha indagación, (visitas a los Registros, al Acervo, hemerotecas, bibliotecas y demás posibles archivos), logramos por las vías de las “historias de vida” encontrar el rostro de José Rafael de las Heras.

Sin duda, el Teniente Coronel de las Heras, se destaca como uno de los lazos más importantes entre Cuba y Venezuela, y Pividal estaba decidido a conocer su rostro, inexistente en la historiografía latinoamericana caribeña. Nació en 1790, en  La Habana, y en 1818, se incorpora al ejército republicano, en el comando del batallón Tiradores de la Guardia. En enero de 1821 se encontraba en Trujillo con el propósito de participar en la liberación de Maracaibo en poder de los realistas y el 29 de aquel mes fue ocupada la ciudad por sus tropas. Al terminar la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, De las Heras a sus 28 años,  se encontraba entre los combatientes más destacados. Bolívar satisfecho del desempeño del intrépido jefe De las Heras, accedió gustoso a la petición que le hizo en el campo de batalla de libertar la Isla de Cuba al concluir la guerra de la América del Sur.
“El valiente guerrero caribeño sellaría con su vida los servicios prestados a su querida Venezuela al encomendársele, el 24 de abril de 1822, la liberación del Hato Juana de Ávila, sitio ubicado cerca de la ciudad de Maracaibo donde los realistas se habían hecho fuertes. El coronel De las Heras sucumbió en el asalto combatiendo heroicamente por la independencia de Venezuela.”
Empeñados en descubrir su faz, recorrimos la ciudad, en distintas dimensiones. Quise encontrar un libro de piel que hasta 2005, hacía presencia en la ciudad sol y lago, en su Plaza Bolívar. En conversa sobre este personaje, cronista no oficial de este Puerto, Régulo Rincón, Kuruvinda,  sabíamos que él develaba cada detalle de la ciudad que él en su memoria protegía. Autor de varios libros como ¿Quién es Maracaibo) y El Camino de los grandes Lagos (1985) donde narraba sus experiencias, junto con otros dos zulianos, de un largo viaje que hicieron de Maracaibo a las zona de los lago en EEUU en un carro de la época.

Pero además Kuruvinda destacó en su juventud y madurez, como artista plástico, restaurador, pintor. Y su pincel logró plasmar importantes episodios históricos y patrimoniales… Memorable es su pintura de la Batalla Naval del Lago de Maracaibo que reposa en el MACZUL, y creador de la maqueta del plafón del teatro Baralt, toda una obra de arte donde él colaboró.

Alguien en la Plaza, nos señaló hacia el Palacio de los Cóndores, Kurivinda no estaba en la Plaza ese día…Pero como vocero de la esperanza, señaló el hallazgo.

“Vayan, regresen a la Casa de Morales, a la de la Capitulación…en uno de sus salones está colgado uno de los cuadros reseñados por Kuruvinda, es el retrato del héroe José Rafael de las Heras…elaborado por el maestro Puchi Fonseca”

Regresamos apresurados, con el corazón alegre y con la convicción de haber brindado al Maestro Pividal, el regalo que merecía.  El Rostro de De las Heras se encontraba frente a él. Ya su historia estaba completa. Regresaba a CUBA con el sol maracaibero en la PIEL y la historia compartida con la FAZ de uno de los leales patriotas que no solo ayudó a ganar la batalla contra MORALES en el Hato Juana de Ávila, sino que además dibujó junto a Bolívar, en Carabobo, la idea libertaria de la entrañable Isla Antillana.