domingo, 5 de abril de 2015

TODOS ESTáN

Publiqué parte de estas palabras en 2012...Hoy  las entrelazo con el 2015, las tejo con este presente lleno de epitafios, de odas a la tristeza, de vuelos entre dimensiones, de puentes hacia el dolor que nos hace sentir vivos con la tarea obligatoria de crear nuevas instancias para defender la alegría.


Muchos que no están, están aquí; sentados en la mesa de las memorias, alzando la copa de la vida, escuchando a Felipe Pirela, Juan Arvizu, Pedro Vargas, Gardel, Ricardo Aguirre o el Inquieto Anacovero… Susurrando con el tío Carlos, “Mujer, mujer divina….”

Muchos se encuentran como en su casa; hasta el abuelo "Bolivita" sonríe, y comparte el despecho que triunfa y hace que el corazón se desangre de canciones en ese Caribe que somos, parentesco-clase-color. 

Están todos y todas. Belela en su mecedora haciéndonos creer que ya no oye o que ya no entiende de las cosas de este mundo, y Ana Sara con su blancura y su rostro hebreo delatándonos en esta mezcla que somos.

Está Dolorita, con su café con leche inigualable, su quesillo moreno de misterios, con  el ayer truncado y el presente meditabundo; con Francisco, Gardel y Alí Primera entrelazados con la imagen bella de Papa Ocando. Esa Dolorita de linaje, de abolengos profundos, que según el abuelo inolvidable, logro desatar el vendaval de acciones y pensares que hoy fundan escuela-familia, ésa que no se despoja de su origen, que lo lleva en alto, como único aval para seguir viviendo.  

Está Mariíta, la abuela Luzardo, soportando estoica su vida multiplicada de labores, maga de la melcocha y las conservas de coco y panela, con sus manos de guerrera asomándose al siglo XX envolviendo los tabacos, oficio que levantara a mi madre y sus hermanos. Está el abuelo Pármenas, despachando en la Montería de Veritas, o en Las Quince Letras, con su solidaridad y su truncada juventud. Familia empujando hacia el  futuro al  médico brillante, dibujante y cuentista de talla, que todos amamos y recordamos, el tío Venancio, que sin duda, también está.  

Está la tía Raquel asomada en su casa de Belloso, recibiéndonos con los huevos fritos más sabrosos de la bolita del mundo, con su patio de uvitas de playa, y su zaguán de escaparates y retazos de tela, con sus disfraces y vestidos de confección propia, ideados en soledad amorfatiana, desde la máquina de coser sueños.

Están ellas,  las abuelas, la de Belloso y la de Santa Lucía, en silencio cómplice; guardando los tesoros de nuestro origen. Ellas con los tíos Luzardo, en despertez extrema, con manos de orfebres artesanos,  tallando la memoria, mientras la atmósfera pluridimensional, permite que las conversas se entrecrucen en red de amores.

Están las voces y sangres de los abuelos del adiós prematuro, de todas las generaciones que corren por la sangre caribeña, andina y amazónica que revienta en gargantas tensas y transgresoras, en trovas de siempre….Duendes lorquianos que con las gargantas de la tía Margarita, del tío Jesús, de la Yolanda-Madre, y del José Manuel-Padre vibraban...mientras las pieles de los tíos  Carlos y  Alberta cantaban escuchándolos, siempre...Bisagras sonoras que abren las alas de generaciones agolpadas en sangre, que nos  hacen cantar y hacer música en la certeza de que la vida sin ella, no vale la pena.

Está el tío Ángel, sabio, lapidario, sagaz; indagador del bolero que nos hace latinoamericanos, fumando por convicción, refunfuñando de sabiduría y fe, contra todo aquel que bendiga la vida.
Está Francisco con su sonrisa de sol, apresurado y pendiente, asegurándonos que no olvidemos nada ni a nadie, viajando como la luz y en la luz, para bordar los encajes que nos traman como familia, como militancia, como ciudad-puerto; levantando desde su dimensión, los caserones de los Haticos y el Hotel Granada de nuestros desvelos; está atento a los árboles huyendo del hacha, y a las paredes enfrentando la piqueta del “progreso” voraz; está Francisco descifrando los caminos más desconocidos, practicando el tacto, haciéndose piel que nos envuelve,  asomándose desde el todo donde está, acaparando los objetos vivos de la memoria, acomodándolos para configurarnos y centrarnos en eso que llaman Misterio. Está él, guardián del portal que asegura el reencuentro pleno. 

Está el tío Carlos, el que más entiende; amoroso, jovial, proverbial. Desde las entrelíneas colectivas y contrapuntos de informaciones, se sobreentiende todo el amor y la admiración que siento por él. También está el agradecimiento por su permanente abrazo unificador de la familia, heredero sin duda del espíritu de Dolores a la hora de hacernos sentir la Madredad ontológica, cobijadora y pendiente de los afectos como alimento… El tío Carlos, con su ejemplar estampa, bello y elocuente, con sus tesoros del Emporio, llenos de impresos y páginas y cintas de 12 milímetros, mostrándonos en la terraza de Los Olivos cómo Joe Louis  y Muhammad Ali eran los más grandes. 

Y desde la vecindad solidaria, llena de preguntas sin respuesta, plena de dolores ancestrales, con su amor por los gatos y su jardín empeñoso, está la Margara de la garganta de trinos...con todos los pájaros enredados en su moño que comenzó a crecer sin parar a medida que se agudizaba de su estoica soledad...La Margara que sigue entre los dos patios, presta a apoyarme con vainilla, tomate o cebolla; la Margara de mi sangre, la que asoma en los rostros de Gabriela y en el mío mismo, con todo y su carácter ...pistola en mano contra los gringos...

Con su canto de trinos, contrapuntea con el gorrión tío Jesús,,,que con la maestría del ángel, hacen de la vida un bosque-ruiseñor, que aguarda en el plano de las duras verdades y las infinitas bellezas...Dos duendes, dos trinos, dos musas...que luminosas vidas que  se despojan del peso, para hacerse audibles en la trascendencia que conjugan pasados y futuros...

Ahora está Jose con ellos...el Pater Familis, el que junto a Francisco aguardan la nocturnidad para acomodar la madrugada, y agitar los remolinos de las ausencias para hacerlas presencia...Está en sus palabras traspapeladas y en sus ubicables libros, esos que el profesor Arenas quería descifrar para evidenciarlas antes de marchar él hacia ese plano...

Todos están. Y  los que aquí quedamos, nos atravesamos en los pasillos del encuentro.
En mi memoria se empeñan en asomarse gentes de todos los linajes y cofradías, gentes que también están, aún sin nombrarlos: el tío Venancio con su maestra vida, en humor, amor, y lucidez luzardiana, en trazo, amorfatiana lección de vida;  la presencia del guerrillero comunista Francisco Marín, que me enseña a cantar los combates y me lee historias de vida con sonrisa de guerrero inclaudicable; los sabores de María Sacramento y sus inolvidables hayacas, igual de inolvidables que las de la Nena Viloria, científica, hermana, admirada en su ser integral por todos; la picardía de la tía Josefina Morillo, con su claridoso punto de vista y su alianza con Francisco que todavía nos hace reír tanto; la señora Julia, bella y madre, la mamacita Ocando de Viloria, que nos invita a vestidos y prendas cada temporada; el tío Nelson y su risa entrepalabras y murmullos indescifrables que Nelsito entiende;  Olga Áñez,  sus golpes de pecho y sus asombros por lo comunistas que se habían vuelto los hijos de Dolorita por culpa de Bolivita; está la prima Josefinita Parra…Ellista, Trino, Trina, los Villasmil, los Gutiérrez, los Nucette, y hasta Jacinta Pinta con su tropel de caballos y cadenas, fantasmas que no la dejan dormir y que le confirman lo cierto que es el realismo mágico de García Márquez… Tantos y tantas que no se olvidan y que permanecen en esta tertulia de los otros tiempos con los nuestros.

Estamos en vigilia, aún en sueños, conjugados en tiempos y espacios disimiles, pliegues que en la memoria se fusionan para hacernos vivir la unidad que somos. Familia amorosa, aguerrida, unida, que sabe de afectos y solidaridades, y que es todo eso, antes que nada de nada.

Nos reconocemos, conversamos con los ya idos (tan vivos) de la calle Belén, o de la esquina de Triana de El Empedrao (donde nace y llora la abuela Dolores la larga herida que la mantiene viva ante el infortunio: el asesinato de su padre), de Belloso, de Veritas, de la Calle Venezuela, de El Saladillo, o de la Calle Pichincha, donde mi tía Pilar se asoma y nos sigue enseñando cómo se hacen los tequeños y las cocadas de leche, y que junto con Victorino Díaz sigue repartiendo la leche fresca para la familia… Esa calle Pichincha,  que se empina de Bella Vista a El Milagro y  que tanto nos alegra la niñez, como la misma  montaña rusa de los parques instalados en las Ferias de la Chinita cuando era  pública, la Feria  que ya no está, y que nos muestra el Macondo de nuestra identidad caribeña, con mujeres barbudas, faquires y todo eso.

Están aquí. Y los que no están, están convidados a esta fiesta de tiempos y destiempos marcada por las agujas del Reloj de los Girasoles de Lossada que en su astral de péndulo, (que no entiende de abismos, de fracturas, de medidas, ni unilinialidad de tiempos), nos reúne a todos y todas en la misma sala, o en el estudio de Ángel Rosendo, o en la sabatina  tertulia de José Manuel… en la misma noche de extremos, o en el día atardeciendo y cantando el arrabal, la rocola, los bajos fondos, la luna llena de nuestra identidad amorosa, nuestra redención política que espera ser descifrada cuando superemos la adequidad.

Salud por todos y por todas….que siguen aquí a la hora de cantar un bolero, a la hora de escribir una proclama, un saludo, a la hora de mirarnos en silencio en esta despedida de un año que nos enseñó que vivir es un decreto de fuerza, y que nos hizo aprender a derribar los esquemas y las barreras para finalmente seguir como siempre, aquí, resistiendo.

Sabemos después de tanta desolación y herida, que todas las energías del universo se encuentran en estos tiempos de solsticio; se aquietan las aguas, y desde las profundidades, el movimiento de la vida renace... Lo vemos en el centro de la flor, en el vuelo de los pájaros, en el canto de los niños, en la savia circulante de los árboles que esperan la primavera...

Todos los que no están, están… y hoy hago una reverencia a su rotunda presencia, en vísperas del reencuentro de los todos los  tiempos, evento que sabemos cierto porque sentimos el fraterno abrazo.

¡Nos seguimos viendo en estas tertulias que no entienden sino de amores!

sábado, 4 de abril de 2015

A mi padre

Sé que estás por allí
Abrazas en la eternidad de tu ausencia
En luz sempiterna de amanecer
O en  portales nocturnos
que no terminan…

Intangible
Luminoso
en la oscuridad diaria
que habitamos

Sé que estás
mientras nos atrapan las dimensiones.
Sé que estás por allí
Porque el sol sale a la medida de tus huellas
Estás por allí
En el umbral de lo que nunca será
Y de lo que siempre fue

Portal desde la sangre

A mi tío Venancio

Desde el portal de la sangre el tío Venancio nos mira. Fue médico, dibujante, humorista y cuentero. Me dijo en una ocasión que la línea que hacía posible la palabra escrita, se había desprendido del dibujo, del jeroglífico que comprimió la idea de los primeros cuentos, de los primeros testimonios de la humanidad…
La palabra escrita nace del dibujo, el dibujo se escribe, la escritura se dibuja…y desde la música que la habita, nos dicta sus formas y sus mensajes…de allí se desprende el dibujante, de esa línea que corre suelta por el papel de los tiempos, y hoy sigue dando que hablar, sigue conquistando espacios que el discurso lingüístico, no puede abarcar…
Vladimir Acosta me dijo en una de las maravillosas oportunidades de conversa, que la imagen no vale más que mil palabras respondiendo vigoroso y convencido al “axioma” surgido del mundo mediático: imagen televisiva, icónica, encajonada, tridimensionalmente limitada, y al mismo tiempo, encandiladora y creadora del simulacro… lo que todos hemos llamado realidad virtual…Esa imagen sin duda, no vale más que mil palabras…Cercena la vida, la mutila, la idea se empobrece, no la potencia en poesía sino en vacíos…Pero en el caso del que plasma una historia en su dibujo, y condensa una propuesta ideológica, conceptual en el dibujo, logra lo que ni la imagen virtual ni las palabras logran hacer: concepto redondo, completo, conciso, directo, sencillo; logran manejar en lo no-lingüístico, el lenguaje estético-noético, es decir, el arte que no aspira lograr identificación, sino comunicación… El arte al servicio del que recibe, y no como expresión del que crea…Palabra, sonido y grafía, dibujo poeta y cantor…Tantos han cultivado esta línea en  fusión hasta revelarse en canción o escena o en libro o en árbol o en fotografía: Silvio, Martí, Violeta, Ares, Aute, Nazoa, Lorca, Jusayú, Korda, Gabriela Mistral, poeta y jardinera…
Apostamos por el amor que siembra vida, por la pluma en el costado de León Felipe, por la línea que florece luces, matices; lucidez y locura, humanidad de golpe...Llaves,  herramientas que trascienden y hacen que nos entendamos y nos encontremos sin ruidos, en la necesaria reflexión y despertez.